El secreto de la Tumba Ergonatra

En una nueva aventura, estamos ahora en el papel de un arqueólogo curioso metiéndose en lo desconocido. Esta es una historia propia preparada para el II CONCURSO DE CUENTO, NOVELA E HISTORIETA CIENTÍFICA “CUÉNTAME LA CIENCIA”, no me había enterado de este concurso hasta que ya sólo tenía una oportunidad de participar, ¿pueden creer que su categoría “superior” es hasta los 23 años? Bonita forma de discriminar a los jóvenes adultos (lloro internamente).
Como sea, nadie supo quien ganó, otro de esos ~shady~ concursos donde nunca se anuncian los ganadores pero sabes que escogieron al hijo del organizador o algo asi (xD). De todos modos, me divertí escribiéndolo y aplicando mis estudios de 4 semanas en Ergonomía para el Diseño (gran tema de maestría, me sentí otra vez en licenciatura *sarcasmo*).
Esta vez no le añadí gráficos propios, pues los originales los realizó el genial #&$%$/, y la historia la escribí yo.
Se los comparto para ver si sobreviven el viaje sin desarrollar alguna lesión por esfuerzos repetitivos y pueden salir ilesos. Si alguien encuentra alguna incongruencia médica, hágamela notar, tengo que admitir que esta historia se escribió con presión de tiempo y no tuvo suficientes revisiones con algún experto en el área xP.
Preparen sus articulaciones y ¡Comencemos!

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Eres un/a arqueólogo/a investigando una tumba egipcia de la perdida faraonesa Khaba Ergonatra. Su pirámide había estado enterrada en la arena, manteniéndola oculta del conocimiento público.

Al entrar, te recibe una críptica escritura en acertijo, flanqueada por los guardias de tumba, que según puedes traducir, dice:

Entras y te recibe un cortejo de momias en posturas que te hacen pensar que tenían severas afecciones en sus huesos, quizá lesiones, pero decides ignorarlo, frente a ti, yace un tesoro oculto para la humanidad y la emoción te obliga a ignorar detalles sin importancia… o eso crees tú. Atravesando cada galería, las momias se ven más y más incómodas, como si cada una mostrara una progresión en alguna dolencia física. La escena parece tan surreal y fabricada, que incluso vas tan lejos como para burlarte, diciendo:

Finalmente, llegas al pozo cegado, el acceso que te permitirá llegar a la cámara funeraria. Te abres camino a base de dinamita y excavaciones, y tras días de trabajo, tú y tu equipo llegan a las galerías subterráneas.

La sensación de claustrofobia es latente, aún más considerando la profundidad de la tumba desde la superficie arenosa que la cubre. Tu equipo se retira a descansar, pero la emoción no te deja alejarte de tu investigación, por lo que decides adentrarte solo/a en la oscuridad, sin miedo a lo que pueda esperarte y sólo con tu antorcha como acompañante.

Te introduces en la tumba…

El secreto de la Tumba Ergonatra 2