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El secreto de la Tumba Ergonatra 16

Piensas que es mejor dejar todo el esfuerzo a la muñeca, por lo que tomas lo debido y comienzas la siguiente prueba, con seguridad de que triunfarás, sólo necesitas dejar que la mano haga el trabajo, doblándola, girándola, estirando el tendón.

Sientes cómo se va construyendo el entumecimiento, debilitando tus músculos, un cosquilleo incipiente recorriendo desde tu mano hasta el codo, pero no hay más dolor, al contrario, como si ya no sintieras más.

Finalmente, logras abrir la puerta y avanzar hacia el siguiente cuarto, mientras notas una extraña hinchazón, dura y redonda en la muñeca, parece como si el hueso hubiera crecido y al mover la mano, un agudo dolor te invade el área, por lo que decides inmovilizar tus manos, seguramente mejorará, sólo tienes que esperar.

En el siguiente cuarto, ya no te encuentras con más pruebas tortuosas y engaños, si no con la mismísima cámara mortuoria, frente a ti se encuentra el sarcófago de Ergonatra, la retorcida regente que colocó todos esos obstáculos para probarte, y por fin los has superado, pero, ¿Realmente fue la mejor manera de hacerlo? Con ansias, te acercas a su lugar de descanso, en el cofre hay unas extrañas inscripciones, y no pierdes tiempo en leerlas.

Ves más de esos símbolos de personas heridas y en sufrimiento, reconoces algunos, otros no, debajo de ellos ves unas inscripciones:

Tras leer en voz alta las palabras de Ergonatra, retrocedes, el miedo y la realización invaden tus pensamientos, sabes de qué habla, sabes lo que te provocaste y entre tu conmoción, escuchas una voz, que no es tuya, femenina y severa:

Lo único que te queda es un hueco en la pared, por donde el sol se cuela, seguramente la ventilación de la pirámide, tu vía de escape, ¿Pero podrás lograr tomarla? Tiene escalones muy altos que exigen que trepes, que uses tus brazos, y eso te hace dudar. Sin embargo, en una pared encuentras otro acceso, uno que lleva a otro cuarto, más pruebas, más torturas.

Has decidido mal y ahora sólo te queda vagar hasta el final de tus días, esperando encontrar una prueba que te ayude a salir sin aumentar tu dolor…

El secreto de la Tumba Ergonatra 15

Has elegido usar tu brazo sin doblar el codo, pero sin el calentamiento debido antes, pues no lo consideras necesario para sólo abrir una puerta, además, podrías morir de hambre aquí dentro:

Como es costumbre ya, abrir dicha puerta requiere muchas repeticiones y a pesar de que es sólo esfuerzo del músculo bíceps, el dolor se intensifica y aquello que creíste divertido, ejercitante, descubres pronto que no es más que una vil tortura, mientras más lo realizas más te preocupa el daño y cuando por fin se abre la puerta en toda su extensión, dejas tus brazos caer, agotados.

Tus bíceps se sienten inflamados y arden, y el sólo hecho de mover el antebrazo hace que se sientan fatigados, pero eliges dejar las preocupaciones para después, has logrado avanzar y al ver el siguiente cuarto, probablemente valió la pena.

Te encuentras, no con más pruebas tortuosas y engaños, si no con la mismísima cámara mortuoria, frente a ti se encuentra el sarcófago de Ergonatra, la retorcida regente que colocó todos esos obstáculos para probarte, y por fin los has superado, pero, ¿Realmente fue la mejor manera de hacerlo? Con ansias, te acercas a su lugar de descanso, en el cofre hay unas extrañas inscripciones debajo de más símbolos de personas heridas y en sufrimiento, reconoces algunos, otros no, pero puedes leer:

Tras leer en voz alta las palabras de Ergonatra, retrocedes, el miedo y la realización invaden tus pensamientos, sabes de qué habla, sabes lo que te provocaste y entre tu conmoción, escuchas una voz, que no es tuya, femenina y severa:

Lo único que te queda es un hueco en la pared, por donde el sol se cuela, seguramente la ventilación de la pirámide, tu vía de escape, ¿Pero podrás lograr tomarla? Tiene escalones muy altos que exigen que trepes, que uses tus brazos, y eso te hace dudar. Sin embargo, en una pared encuentras otro acceso, uno que lleva a otro cuarto, más pruebas, más torturas.
Has decidido mal y ahora sólo te queda vagar hasta el final de tus días, esperando encontrar una prueba que te ayude a salir sin aumentar tu dolor.

El secreto de la Tumba Ergonatra 14

Tu decisión ha sido tomada, preparas tus brazos para la tarea escogida y comienzas a operar resintiendo el esfuerzo en tus codos, ofreciendo resistencia para lograr tu objetivo, doblándose, girándose, realizando su deber, aún a pesar de que se sienten tan débiles, quizá debiste al menos haber hecho calentamiento…

El cansancio acumulado en tus brazos aumenta, haciéndote lamentar la decisión de escoger esta vía, pero ya es muy tarde, la puerta se está abriendo y las otras opciones se han bloqueado en cuanto comenzaste a tener un avance, no hay vuelta atrás ahora, sólo te queda aguantar y terminar lo que empezaste.

Para cuando terminas, tus brazos se sienten pesados, intentas doblarlos por los codos y un dolor punzante invade la parte externa del hueso, el sólo cerrar las manos te causa rigidez, pero decides ignorarlo, después de todo, has logrado avanzar y al ver el siguiente cuarto, probablemente valió la pena.

Te encuentras, no con más pruebas tortuosas y engaños, si no con la mismísima cámara mortuoria, frente a ti se encuentra el sarcófago de Ergonatra, la retorcida regente que colocó todos esos obstáculos para probarte, y por fin los has superado, pero, ¿Realmente fue la mejor manera de hacerlo?

Con ansias, te acercas a su lugar de descanso, en el cofre hay unas extrañas inscripciones, y no pierdes tiempo en leerlas. Ves más de esos símbolos de personas heridas y en sufrimiento, reconoces algunos, otros no, debajo de ellos ves unas inscripciones:

Tras leer en voz alta las palabras de Ergonatra, retrocedes, el miedo y la realización invaden tus pensamientos, sabes de qué habla, sabes lo que te provocaste y entre tu conmoción, escuchas una voz, que no es tuya, femenina y severa:

Lo único que te queda es un hueco en la pared, por donde el sol se cuela, seguramente la ventilación de la pirámide, tu vía de escape, ¿Pero podrás lograr tomarla? Tiene escalones muy altos que exigen que trepes, que uses tus brazos, y eso te hace dudar. Sin embargo, en una pared encuentras otro acceso, uno que lleva a otro cuarto, más pruebas, más torturas.
Has decidido mal y ahora sólo te queda vagar hasta el final de tus días, esperando encontrar una prueba que te ayude a salir sin aumentar tu dolor…

El secreto de la Tumba Ergonatra 13

Te decides por deslizarte dentro del hueco, no debe ser tan malo si los mecánicos siempre se meten en esas situaciones… te das cuenta que hay una especie de escalera en el techo y la usas para deslizarte más adentro, el dolor en tu espalda no aumenta y de hecho te sientes a gusto. Por fin llegas al fondo y al final de la escalera hay un botón que no dudas en oprimir, escuchas a lo lejos la puerta abriéndose.

Al salir, avanzas con alegría, y te encuentras un nuevo mensaje al otro lado, en un jeroglífico que dice:

No te sientes tan inteligente al haber optado por un hueco y no por las difíciles pruebas que pudiste tener, pero eso no evita que el orgullo te invada; además de nuevas pruebas, hay una especie de hamaca en el nuevo cuarto, aprovechas para dormir y al despertar, tu cuerpo se siente como nuevo, inclusive el dolor en tu espalda desapareció.

Con renovadas energías inspeccionas el lugar, te topas con una prueba de acondicionamiento físico, como una máquina para abdominales de un gimnasio pero vertical e inclinado, con un asa superior que puedes jalar haciendo esfuerzo con la espalda (una abdominal normal), ocasionándote dolor por la resistencia que opone; hay también un asa como canasta que sale del soporte para la espalda, el cual puedes colocarte en el abdomen y jalar, aunque la postura para ello resulta incómoda, al menos no requiere estar acostado, pero involucra cargar un peso incorrectamente.

Por último, hay otra asa abajo que puedes jalar con las piernas, lo que te cansa más, pero es más rápido que la otra opción que es doblar las rodillas y usar tus brazos para jalarla, con lo que el esfuerzo es menor, pero considerando que tendrás que jalar varias veces la cuerda, probablemente te canses de tanto movimiento.

• Si consideras realizar un movimiento complejo para jalar el asa inferior, ve a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 17


• Si crees que es mejor jalar el asa superior de la cama, esfuérzate a la página…

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• Si te apetece usar tus piernas para el asa inferior, estírate la página…

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• Si prefieres jalar el asa con tu abdomen, dirígete a la página…

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El secreto de la Tumba Ergonatra 12

Eliges los huecos de la pared y mientras introduces tus brazos en ellos, no puedes evitar pensar en la boca de la verdad:

Pero al llegar al límite, lo único que te encuentras son un par de palancas y el alivio de estar a salvo, por ahora. Agarras lo que está a tu alcance y te echas hacia atrás, no requiere mucha fuerza llevarlas hasta afuera y cuando terminas, la puerta se ha abierto para ti.

Tus brazos apenas si se esforzaron y el dolor en ellos no empeoró, por lo que avanzas con alegría, y te encuentras con un mensaje al otro lado, en un jeroglífico que dice:

El haber seleccionado un par de huecos que pruebas difíciles no te hace sentir inteligente, pero aún así sientes un orgullo modesto; y con felicidad, te encuentras que ahora hay también una especie de hamaca en el nuevo cuarto, aprovechas para dormir y al despertar, tu cuerpo se siente como nuevo, inclusive el dolor en tus brazos desapareció.

Con renovadas energías inspeccionas el lugar, te topas con una simple prueba, hasta se ve divertida.
Es como un juego de tiro al blanco con agujeros a cierta altura en la pared y una canastilla llena de esferas con una red alrededor que evita que pases directamente a tocar los agujeros. Empezando por un hoyo arriba que sólo se puede alcanzar lanzando por encima de la cabeza; otro más en medio, lanzando como si usaras una raqueta de tenis y finalmente, uno en el suelo, tapado por una puertilla de metal que debes abrir lanzando una bola baja que sea más pesada que las demás. Ninguna de esas posturas te provoca confianza, sintiendo incomodidad en la muñeca, codo y tendón de antebrazo, respectivamente.

Finalmente, notas que en el suelo cerca de la canastilla hay un par de agujeros más, algo angostos pero que puedes alcanzar lanzando hacia el suelo metiendo las manos entre la red, es difícil atinarle, pero al menos no desencadena ningún tipo de dolor en consecuencia.

Tienes un divertido juego por delante, pero no tienes acondicionamiento para desempeñarlo sin riesgos, debes evaluar tus capacidades y avanzar con sabiduría:

• Si te agrada más echar una bola en medio, busca la página…

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• Si piensas que es mejor tirar una bola arriba, corre a la página…

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• Si quieres arrojar una bola abajo, sigue a la página…

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• Si te atreves a intentar el tiro al suelo, continúa a la página…

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El secreto de la Tumba Ergonatra 11

Te decides por la cuerda, suena como una opción simple y requiere menos esfuerzo, por lo que te echas la canasta por encima y la apoyas en tu cadera, impulsándote con las piernas hacia atrás, como si de un columpio se tratara.

Sin embargo, no contabas con que tendrías que cargar con el peso de la puerta y la fuerza necesaria exigiría un gran esfuerzo de tus piernas, recayendo en tu espalda.

Lenta y tortuosamente avanzas hasta que la puerta se levanta por completo y con un

Se queda arriba, zafas la cuerda de tu cadera y al enderezarte sientes debilidad en los músculos de tus piernas y espalda baja, pero seguramente se te pasará, o al menos eso te haces pensar, mientras avanzas al siguiente cuarto y lees una nueva inscripción:

Con cansancio en la espalda, sientes que quizá esas palabras sean más importantes de lo que creíste, quizá sea momento de escucharlas, pero por ahora, decides indagar la siguiente prueba, para abrir las siguientes 3 puertas.

Consistente de dos simples costales en el piso y lo que parece ser un botón en el piso muy duro para que se oprima por tu propio peso, debes llevar un peso ahí, eso es seguro.

Te paras frente a los costales y piensas en el problema a la mano, un bulto tiene asas y a los lados de él hay un par de formas similares a un zapato; pero se ve muy ligero, siendo redondo y más pequeño que la otra cuadrada pero difícil de agarrar.

• Si eliges el bulto pequeño con tus pies en las huellas del piso, ve a la página…

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• Si crees que es mejor llevarse el costal cuadrado, sigue a la página…

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• Si te llevarás el bulto sin posicionarte y con premura, continúa a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 20

El secreto de la Tumba Ergonatra 10

Optas por el asiento, se ve como una buena forma de descansar y avanzar al mismo tiempo, y ahora mismo como está tu espalda, eso te vendrá de lujo. Sin embargo, tu plan no funciona como esperabas, pues para abrir la puerta no funciona oprimir ni uno ni dos botones:

Pero eso involucra tener que enderezar mucho la espalda, pegando las caderas y la cabeza al respaldo, además de las vértebras en la mitad de la columna; el esfuerzo trae un hormigueo extraño en tus piernas y un dolor gradual en el torso, sabes que te estás haciendo daño, pero aún así continúas y finalmente, logras oprimir todos los necesarios, la puerta se abre.

Avanzas al siguiente cuarto y aparte de nuevas pruebas, te encuentras otro mensaje:

Leyéndolo te sientes con pesadez y tu espalda amenaza con derrumbarse, tal vez debas empezar a escuchar las advertencias, por ahora, te dedicas a inspeccionar las siguientes pruebas.

Con 3 puertas sólo tienes un par de pruebas para pasar al siguiente nivel, la cual consiste en agujero en la pared con forma cuadrada y una caja sospechosamente colocada junto a él. Arriba, cerca del agujero hay una cuerda colgando y antes del agujero, a mitad de camino hasta el suelo, hay una mesita.

La caja es movible, por tanto podría ser que debieras meterla por el agujero y ella misma se encargaría de oprimir algún botón o algo. Por otro lado, la distancia entre el suelo y el agujero es de tu misma altura, por lo que podrías tratar de poner la caja primero en la mesa y de ahí arrojarla al hueco, o simplemente hacerlo en un solo movimiento.

Por último, para alcanzar la cuerda del techo debes brincar, inclusive parándote en la caja o la mesa no te acerca mucho, pero aun así podrías probar acortar distancia con alguna de ellas.

• Si consideras mejor subir la caja en dos movimientos, busca la página…

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• Si crees que saltar al techo es buena idea, sigue hacia la página…

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• Si piensas que levantar la caja en un solo movimiento sería mejor, ve a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 19

El secreto de la Tumba Ergonatra 9

Entras en el pozo reuniendo todo tu valor, bajas los escalones, con decisión, aún sin saber qué te espera abajo. Cuando todo tu cuerpo está ya bajo tierra, tus pies tocan piso sólido y sientes que cede bajo tu peso. Tenías razón y lograste pasar al siguiente cuarto sin arriesgar tu integridad física. Un mensaje en jeroglífico al otro lado dice:

No te sientes muy inteligente ahora, pero el orgullo te invade.

Encuentras que además de más trampas, hay una hamaca en el nuevo cuarto, aprovechas para dormir y al despertar, tu cuerpo se siente como nuevo. Con renovadas energías inspeccionas el lugar, ahora encuentras 3 máquinas complejas y ¡7 puertas!

La primera máquina es como un juego de tiro al blanco con agujeros a cierta altura en la pared y una canastilla llena de esferas con una red alrededor que evita que pases directamente a tocar los agujeros.

Empezando por un hoyo arriba que sólo se puede alcanzar lanzando por encima de la cabeza; otro más en medio, lanzando como si usaras una raqueta de tenis y finalmente, uno en el suelo, tapado por una puertilla de metal que debes abrir lanzando una bola baja que sea más pesada que las demás.

Ninguna de esas posturas te provoca confianza, sintiendo incomodidad en la muñeca, codo y tendón de antebrazo, respectivamente.

La siguiente es como una máquina para abdominales de un gimnasio pero vertical semi inclinado, con un asa superior que puedes jalar haciendo esfuerzo con la espalda (una abdominal normal), ocasionándote dolor por la resistencia que opone; otra abajo que puedes jalar con las piernas, lo que te cansa más, pero es más rápido; por último un asa como canasta que sale del soporte para la espalda, el cual puedes colocarte en el abdomen y jalar, aunque la postura para ello resulta incómoda, e involucra cargar un peso incorrectamente.

Finalmente, tienes un piso de rodillos con un pasamanos a los lados, muy similar a una caminadora de gimnasio, pese a la improbabilidad histórica, notas que tendrías que ser tú quien mueva los rodillos, corriendo de uno en uno y probablemente llevándolos a una velocidad necesaria, ¡Pero al menos tendrás un buen ejercicio!

• Si piensas que es mejor tirar una bola arriba, apunta a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 15


• Si te agrada más echar una bola en medio, busca la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 14


• Si quieres arrojar una bola abajo, sigue a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 16


• Si crees que es mejor jalar el asa superior de la cama, esfuérzate a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 18


• Si te apetece usar tus piernas para el asa inferior, estírate la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 19


• Si prefieres jalar el asa con tu abdomen, dirígete a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 20


• Si pretendes usar los rodillos, corre a la página…

El secreto de la Tumba Ergonatra 17

Las puertas del tiempo P 39

Sin entender nada, miras a tu alrededor. Estás en un pasillo con una puerta a cada lado. Te preguntas donde estás, y honestamente no tienes la menor idea.

Miras las puertas. Una tiene pegado un papel de apariencia rara, que parece estar escrito en chino: la otra no tiene nada. Sea lo que sea, lo que te ocurre inició con un libro, y ¿no fueron los chinos los que inventaron el papel? Por otro lado, la puerta que no dice nada puede ser la salida de esta pesadilla.

Puerta escrita o puerta vacía. Sientes que comienzas a hartarte de la escritura: libros, tareas, exámenes y ahora esto. ¡Es el colmo! Tienes que tomar una decisión.

Si eliges la puerta escrita, ve a…

Las puertas del tiempo P 72


Si eliges la puerta vacía, ve a…

Las puertas del tiempo P 98

Las puertas del tiempo P 94

Hay un destello que te ciega momentáneamente y un leve mareo. Te frotas los ojos y comprendes que tu elección no fue la más inteligente. Estás en un lugar completamente oscuro, pareces estar flotando en el aire y frente a ti hay una gigantesca figura, una mujer que parece brillar con luz propia y con una gran espada en las manos.

El horror te paraliza cuando escuchas su voz retumbante:

Mientras la enorme espada desciende sobre ti, piensas en todo lo que pudiste haber aprendido y alcanzas a escuchar su última palabra:

Volver a empezar…

Las Puertas del Tiempo