Capitulo 1 p. 2

Entonces, Janie tomó cuantos frutos maduros encontró, los cuales eran muy pocos, pues la mayoría de las plantas estaban marchitas e inclusive podridas.
Ni siquiera se molestó en rociarles el fertilizante como de costumbre.

Luego se dirigió al sillón de la gran biblioteca, tumbándose con todavía más brusquedad que la habitual, haciendo crujir al pobre abusado mueble, que ya tenía un par de agujeros y resortes salidos, y más polvo que antes, pues el impacto levantó una considerable nube de polvo y migajas.

Janie no se preocupaba en lo más mínimo, ella devoraba sus alimentos como enajenada. Además, dejaba caer salpicones al mueble y restos al suelo, los cuales pateaba con desdén debajo del sillón.

Así, se quedó tendida, holgazaneando y mirando las motas de polvo volar alrededor cuando golpeaba el respaldo y pateaba el descansabrazos del sofá, claramente aburrida.

Esperó un rato, sin decir una palabra, pero rompiendo el silencio con el golpeteo de su pie contra el acolchado del sofá, cada vez más y más fuerte.
Hasta que por fin, desesperada, se puso en pie, con las manos en puños a ambos lados, mirando con ira el vitral, ya iluminado con el sol matutino.

El eco de su grito fue su única respuesta y aun así, insistió.

Sus palabras reverberaban una y otra vez hacia ella, haciendo énfasis en…

Sola… sola… sola

-Aún si nadie me felicita, ¡Yo me puedo festejar sola! No es como si los necesitara a ellos, o al viejo.-

– Jugaré por la casa, brincaré en todos estos muebles, pero esto es lo que siempre hago… ¡Tengo que buscar más! Sal de la rutina. ¿Qué hay de aquellos laboratorios? Llevan mucho tiempo solos… –

Entrando por primera vez a una de esas aulas solitarias, Janie observó con deleite el desorden imperante, que le precedía a su actual locura. Se dirigió a una mesa llena de probetas con líquidos y herramental vario, para jugar descuidadamente con ello.

-Sí, eso es, mezclemos estos líquidos, calentemos ésta masa. ¿Qué pasa si agrego esto?-

Cof! Cof!

– Ok, dejemos éste laboratorio ventilarse por un rato. ¡Hay más por allá!-

– ¿Máquinas? ¿Física? Oprimamos éste botón, pongamos esto acá. ¡Ups! Se rompió… Trataré con esto por acá. Si lo hago girar…-

– Siento escalofríos, debe ser por tanta genialidad. –

Poniendo mecanismos, instrumental y tornillos de cualquier manera, Janie generó un mazacote sin utilidad aparente, ni función posible, pero miraba con satisfacción el fruto de su espontaneidad.

Janie se puso a imitar voces absurdas que le respondían, riendo ante sus propias respuestas necias.


clap clap clap

– ¡Me aplauden! ¡Me alaban!-

-¡Vaya! De pronto, todo este lugar se ha llenado de gente, yo recuerdo a ese sujeto.-

Apreciando un público ausente, Janie se acercó a un pupitre, su expresión excitada de alegría mientras veía a la nada.

Janie comenzó a brincar apoyada sobre la paleta del pupitre, pero en segundos guardó silencio y su sonrisa se redujo en intensidad.

– Ha volteado a verme, creo que me reconoce, espero no haberle asustado con mi exposición, pero qué alegría me da de ver… ¿Eh?-

– Me ha… ignorado, soy como invisible para él. ¿Y si le doy cachetadones?-

Paz paz

– ¡No funciona! Y ni se inmuta por mi agresión…-

En un patético intento por llamar la atención de una habitación vacía, Janie brincaba y gritaba por todos lados, tirando cosas al suelo, pateando pupitres y brincando sobre ellos.
Ocasionalmente, lanzaba un asiento a las ventanas, que se rompían, pero no los dejaban salir y rebotaban de vuelta al suelo, aumentando la frustración de Janie cuando veía la reacción.

– Sólo pasan de largo, cada quien en lo suyo, todos estudiando, hablando entre sí, y con los maestros…, ¡Los maestros volvieron también!-

-Nunca pensé que rogaría por más de esas clases aburridas, ¡pero no me importa! ¡Cualquier cosa me viene a bien con buena compañía!

La joven se pasaba entre los salones, de pasillo en pasillo, moviéndose frenéticamente, mirando a todos lados y a ninguno en especial, aquello parecía un juego.

Janie parecía divertirse, inclusive hablaba, conversaba con algo que sólo ella sabía, reclamaba atención y poco a poco, al no recibirla, su espíritu festivo menguó, y su semblante cambió, denotando abatimiento y amargura.

– A mi alrededor, pasan sin verme, ignorando, incluso ahora, mi existencia. Para ellos soy nadie… para mí… son todo.-

– ¿¡Un fantasma ignorado por todos!? Una voz olvidada y rechazada…-



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Published by

Mary D Kidd

Una misteriosa creativa dispuesta a dejar sus ideas salir y tomar control del mundo. Preparada siempre para innovar ;D

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