Capitulo 2 p. 3

-Pierdo mucha sangre, Espero no sea una arteria… Pero qué sed tengo…-

Janie seguía corriendo, cojeando y con pesadez en su andar, pero eso no la detenía, la adrenalina podía más.
A cada nuevo entronque del camino, se detenía brevemente a mirar sus alrededores, su mirada confundida, pero en segundos se decidía y tomaba un nuevo camino, sin miedo al error que pudiera cometer.

-No recuerdo nada de este lugar, hacía años que no salía, y nunca estuve a pie.-

– ¡Caracho! Son ellos, me pisan los talones…-

Janie se ocultó tras un arbusto, haciéndose bolita para evitar sobresalir, y en ese preciso momento salieron detrás de un árbol un par de will-hunters, corriendo y mirando cada detalle, portando un arma diferente esta vez.

-¿Qué eran esos mazos negros? ¡Eran de tamaño colosal! ¡Y eran algo cómicos también! ¿Serán para mí? ¿Dolerán? ¡Qué bobadas pregunto! Mejor no averiguar…-

Los cazadores pasaron, uniendo sus voces a otras más, no muy lejos de donde Janie estaba oculta, tenía poco tiempo antes que fueran a husmear por su escondite, pero ella no lo perdería esperando.

-Recuerdo ese viejo mapa de la zona. Había un pueblo… al norte, más allá del Cuartel General Kroders, el Campo Honoris, si no ha cambiado… mmh, casi puedo verlo en mi mente.
Podré llegar si continúo… al norte… el sol está…-

De un salto, la intrépida joven salió corriendo, su pie ya no le molestaba tanto, y huía rápida cual conejo.
Sin embargo, el lugar era un laberinto de árboles y plantas crecidas y en cada vuelta había uno de esos cazadores, pisándole los talones, a lo que ella respondía evadiendo y cambiando de ruta.

-Si continúo así, me perderé de nuevo. El norte era… estaba, ¿Hacia dónde iba?-

– ¡Me han visto, están por todos lados!—

Desesperada, Janie corrió con todas sus fuerzas, tratando de ganarles ventaja, y alejarse lo más posible, como un animal enjaulado.
Su respiración se volvió elaborada, sus zancadas se tornaron en pasos pesados, y ya no corría más que dando tumbos apenas capaces de soportar su peso.

Fue cuestión de tiempo para que, de tanto huir, terminara siendo encaminada a una zona del campo donde no había árboles gruesos ni maleza espesa.
En el claro, los cazadores con los mazos pudienron acercársele lo suficiente para atacar y ella no podía esconderse más.

– Me acorralan, debo volver. Me rodean, pero ya no puedo correr, mi respiración es pesada, me siento mareada, debo huir… Vienen por mí, sus armas listas a machacarme… ¡Debo pelear!-

Olvidando su confusión y temor previos, la atrapada chica decidió responder a sus agresores, lanzándose hacia ellos.

Janie se lanzó al combate con un grito de locura que atemorizó a algunos jóvenes, y a otros instó para arreciar su ataque.
A pesar de que la superaban en número, ella no dudó en lanzar una ofensiva, se agachaba cada vez que un mazo volaba hacia ella y atacaba puntos bajos.
Cada evasión era con el más mínimo esfuerzo, no intentó maniobras complejas ni acrobacias exageradas, e inclusive aprovechaba cuando había varios a su alrededor para que ellos mismos se golpearan entre sí tras fallar un golpe.

Pese a su estilo económico, cada vez era más común que acertaran el golpe, el cual era fuerte y potente, pero no causaban lesiones serias, sólo entumecían sus músculos.

– Atacan mis puntos débiles, articulaciones, músculos blandos, mi torso. El dolor no es fatal, pero cada golpe me agota más y más…-

Era obvio el objetivo de esos expertos will-hunters, hacer que su víctima redujera sus movimientos, debilitándola gradualmente y para frustración de Janie, lo estaban consiguiendo con facilidad.

Ante tal situación desesperada, Janie no vio otra opción y cuando el siguiente golpe la alcanzó, ella no esquivó, recibió el impacto con sus brazos y se aferró al arma.

–Esta porquería es de goma, suave y dura a la vez,¡Qué vil truco!-

Haciéndose con cierto control del arma, se dejó caer hacia atrás, jalando con su peso al cazador que la sujetaba. Rodó sobre sí misma y, empleando sus piernas sobre el cuello del atacante, lo noqueó al golpearlo con brutalidad.

El usuario de aquél mazo yacía inmóvil en el suelo, inconsciente, pero su mano seguía prendida del mango, fusionados entre sí; aún así, Janie insistía en despegarlo, pero el individuo no cedía.
Por tanto, lo levantó y apoyó sobre su espalda y con su brazo fofo se puso a blandir la ligera pero densa arma, golpeando y reflectando los ataques que le llegaban a diestra y siniestra, mientras avanzaba con penosa pero segura lentitud.

Aún pese a sus limitaciones, Janie se las arregló para despejar un sendero frente a sí, de vuelta al bosque oscuro y denso.

– Cargar a éste idiota aferrado es tortuoso. ¿Qué le sucede? ¿Tanto así ama a su mugroso mazo de goma que ni en coma lo deja ir?-

– Comienzo a perder la sensación en mi brazo, si fuera diestra me preocuparía. Pero el dolor me nubla la mente…-

Estuvo a punto volver a su escondite, internarse en tierras inexploradas y aventurarse para tratar de encontrar una salida, pero se distrajo en sus pensamientos por unos instantes y eso bastó para que una lluvia de nuevos ganchos la atraparan por sorpresa, indefensa ante su propia debilidad.
Por fortuna, ella tenía al cazador inconsciente a cuestas y los ganchos se adhirieron a él.

Janie sintió el peligro inminente, más cazadores la flanquearon, tapándole el camino que segundos atrás estaba completamente libre para ella.
Al ver su desventaja táctica, trató de zafarse de su carga enganchada, pero el cazador se había abrazado fuertemente de ella.
El mazo de goma había desaparecido y en su lugar, quedó sólo el brazo humano del cazador, que se aferraba con fuerza del cuello de Janie, y le cortaba la respiración.

Fue muy tarde para ella, en un instante, se encontraba siendo arrastrada, incapaz de detener su retroceso, atrapada junto al cazador por los ganchos que sus compañeros le habían lanzado.

Pese al daño que le provocaban a su camarada, los demás will-hunters seguían con su intento de atraparla y cuando por fin lograron sacarla a campo abierto, el pobre infeliz cayó, inmóvil, inconsciente de nuevo.
Janie no tuvo tiempo para comprobar su muerte.

Otro de esos ganchos le había atrapado el brazo izquierdo, pero esta vez Janie no entró en pánico.

Furiosa, y agarrando al gancho por la cadena, jaló al mismo tiempo que daba un brinco en dirección al dueño, golpeándolo en la cara con un rodillazo.
Cuando el gancho perdió su tensión, se lo arrancó con relativamente más facilidad que el primero.

-No tan profunda, pero aun así… me comienza a afectar. ¿Cuánto me queda antes de desmayarme?-

Tambaleante e inestable, se puso en pie, su mirada pesada, pero su mente despierta, tratando de evitar sucumbir ante su condición.

–Aún no, todavía no—

Zum zum zuuum

Un seco aullido inundó el lugar, alertando a Janie, quien miró hacia arriba para encontrarse con que una lluvia de decenas de esos ganchos caía sobre ella.
Ya casi sin fuerzas para esquivarlos, se valió del tipo en el suelo para de nuevo cubrirse las espaldas, y eso apenas bastó, dándole tiempo suficiente para arrastrarse fuera del perímetro de captura.
Los cazadores fueron más lentos en retribuir sus armas y ella corrió pesadamente en dirección al bosque, su última esperanza.
Otra advertencia del cielo y Janie apenas tuvo tiempo de vislumbrar el rayo que venía por ella, recién salido de las tenazas del monstruo volador.

–De nuevo ella, ¿Qué clase de animal será? ¿Qué comerá? ¿Tendrá un nombre? ¿Me pregunto si querrá ser mi amiga? Jiejeje… Uurg, mi mente divaga…-

Con su último esfuerzo, la pobre chica pudo echarse al suelo y girar sobre su espalda fuera del alcance del rayo.
Pero estaba ya muy agotada y apenas podía levantarse, aun negándose a caer; puso todo su empeño en ello sin guardar precaución para la otra amenaza que la acechaba.

Otro furioso gancho voló hacia Janie, quien sólo pudo quedarse inmóvil, viendo indefensa cómo su propio impulso en el giro de antes llevaba su pierna en la trayectoria del cortante fierro.

El dolor la dejó inerte ante los subsecuentes ataques y ella apenas logró ponerse en pie sólo para que la siguiente oleada de ganchos la envolvieran, atrapando sus extremidades con facilidad.
No eran muchos y de hecho, parecían bien enfocados a un punto específico, músculos grandes en muslos y pantorrillas, el bícep y el antebrazo, torso enfrente y detrás; no eran puntos vitales, pero sí sensibles que la inmovilizaron por el dolor.

Cautiva como estaba, el nuevo rayo que dispararon llegó a su objetivo con facilidad.

– Cuanta ligereza, siento que vuelo, por fin me alejo de este lugar…-

El rayo la tomó y elevó del suelo lentamente, por todos los ganchos que la apresaban y frenaban su abducción; sin embargo, Janie ya no intervenía más, muy agotada para otra cosa, simplemente se dejaba llevar.

Ante la sumisión de su presa, los cazadores aflojaron la tensión en sus cadenas, confiados del éxito de su misión. La encadenada joven abrió los ojos ligeramente, intrigada por su situación.

-¿Qué es esta luz?… Se siente como… como una barrera, como… esa barrera-

Ante el asombro de todos los presentes, Janie reunió energías para dar un giro de 360° sobre sí misma, creando un remolino de ganchos a su alrededor.
Las cadenas reflejaron la luz del rayo, y por un instante, logró hacer que desapareciera, aunque el rayo volvió instantáneamente, su presa ya no estaba en rango y cayó estrepitosamente al suelo.

–Qué torpe, estaba muy arriba… Ahora sí me he roto algo, y perforado otra cosa, igual y me desgarré esto y aquello… Sólo me quedaré aquí, sin molestar a nadie, quizá sólo se aburran y se vayan…-

Yaciendo en el suelo, tiesa como cadáver y apenas respirando, Janie formaba rápidamente un charco con su sangre que empapaba el césped debajo.
Había múltiples ganchos incrustados profundamente en su piel y hasta su carne, que creaban una formación espiral y nadie parecía querer acercarse a ella.

El insecto lanzó otro rayo diferente y con él, descendió la joven de antes, la General Sentzu, su expresión cruel, pero una sonrisa contrastante en ella.
Ante su presencia, los cazadores se apresuraron a sujetar las cadenas de sus ganchos con firmeza una vez más.



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Published by

Mary D Kidd

Una misteriosa creativa dispuesta a dejar sus ideas salir y tomar control del mundo. Preparada siempre para innovar ;D

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